Santísimo Cristo de la Providencia


Al igual que la talla de Nuestra Señora de los Dolores, la Imagen del Santísimo Cristo de la Providencia es obra del imaginero sevillano José Montes de Oca probablemente realizada hacia 1740 aunque la fecha no puede asegurarse con rotundidad.

La Imagen fue fruto del encargo que hiciese el capellán de la hermandad Juan de Lara y Villafranca quien llegara a la misma en 1719 y que la impulsara convergiendo sus esfuerzos hacia la incorporación en la Venerable Orden Tercera de Servitas en 1720. Según Justino Matute, el costo fue de 8000 reales de vellón.

El Señor está realizado en madera de cedro y mide 1,92 metros. Refleja unos rasgos dulces, serenos y simultáneamente suaves y dramáticos. Las heridas que podemos ver en sus pies, manos y codos son una muestra del realismo con el que está realizada la obra. El grupo escultórico que forma con Nuestra Señora de los Dolores conforma la Sexta Angustia de María. Cristo descansa por completo en el regazo de Su Madre, con una expresión serena evocando la tranquilidad y el sosiego infundado por las obras de Martínez Montañes.

Su cabeza está inclinada hacia la derecha mostrando sobradamente el cuello y prescindiendo de la corona de espinas. Destaca en ella el magnífico tratamiento del cabello, unos rasgos marcados en la cara representados por una nariz recta, unos prominentes e hinchados globos oculares y una boca entreabierta que permite ver la talla de los dientes. El cuerpo aparece representado por un sencillo sudario unido a la cadera por una cuerda mostrando una fuerte complexión corporal y un tratamiento anatómico minucioso que especialmente puede observarse en la cuidada representación de los músculos.

 No pasan desapercibidas las huellas sanguinolentas producidas por la corona de espinas y los hematomas de la cara destacados en la fotografía de portada. Asimismo la representación del rigor mortis es excelente en tanto en cuanto puede apreciarse en la rigidez del brazo derecho y la magnífica interpretación de los dedos flexionados en dicha mano entreabierta y sus falanges amoratadas.

Probablemente sea la obra más meditada y completa de José Montes de Oca revelando el fuerte sentimiento religioso que imperaba en el autor. El historiador y crítico de arte Juan Agustín Ceán Bermúdez consideró el grupo escultórico como una de las obras maestras de Montes de Oca, sino la mejor pues según él, “después de tener corrección y sencillas actitudes, los tiernos afectos de las figuras mueven la devoción de quien las mira”.

Ya en el siglo XX, la Imagen fue restaurada en 1978 por José Rivera quien afianzó su cabeza y retalló el cabello, dejando al descubierto el pabellón auditivo izquierdo. En su trabajo también retocó parcialmente la policromía e incluyó algunas espigas de madera para fortalecer la talla.

Sabemos que existió una intervención previa sobre todas las imágenes de la hermandad tras descubrir, en la restauración realizada por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, un documento fechado en 1950 indicando el trabajo que realizara el que fuera capiller de la hermandad Manuel Crespo Triguero. De dichos trabajos se desconocen su alcance y sus detalles. Finalmente entre el año 2009 y 2010 el conjunto escultórico de Nuestra Señora de los Dolores y el Santísimo Cristo de la Providencia fue restaurado brillantemente por técnicos del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.

 

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